Foto de archivo: Antonio Navarro Wolff, a la derecha, con Ricardo Patiño en Quito, Ecuador, el 21 de enero de 2011. Cancillería Ecuador / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0. Recorte horizontal bajo la misma licencia; no corresponde a un acto de 2026.
Nos reportamos desde nuestra redacción digital con una noticia que nos devuelve a uno de los grandes cambios políticos de Colombia: Antonio Navarro Wolff murió el domingo 1 de noviembre de 2026, a los 78 años. Su familia confirmó el fallecimiento del exconstituyente. Recordarlo exige mirar más allá de una lista de cargos: fue uno de los protagonistas del paso del Movimiento 19 de Abril (M-19), la antigua guerrilla desmovilizada, a la política electoral y de la construcción de la Constitución de 1991.
Qué confirmó la familia de Navarro
El comunicado familiar reproducido por Blu Radio informó que falleció a las 2:42 de la tarde. Sus allegados pidieron respeto por una despedida privada y anunciaron que este lunes 2 de noviembre comunicarían cuándo podría acompañarlos la ciudadanía. Al preparar esta nota no damos por establecidos una ceremonia pública, un lugar ni un horario que ese mensaje todavía no detallaba.
Tampoco atribuimos una causa de muerte: el anuncio familiar no la precisó. Podemos informar lo confirmado y acompañar el duelo sin completar los vacíos con versiones. El fallecimiento también fue reportado por El Espectador el 1 de noviembre.
Del M-19 a una presidencia compartida
Navarro nació en Pasto y se formó como ingeniero sanitario en la Universidad del Valle. La biografía del Banco de la República recuerda que asumió la candidatura presidencial de la organización política surgida de la desmovilización del M-19 después del asesinato de Carlos Pizarro en 1990. Antes había integrado su fórmula vicepresidencial.
En 1991 compartió la presidencia de la Asamblea Nacional Constituyente con Horacio Serpa y Álvaro Gómez. Como explica el archivo histórico de Banrepcultural, esa asamblea elaboró la nueva Carta Política. Una constituyente es una instancia extraordinaria para redactar o transformar la Constitución, el conjunto de reglas fundamentales del Estado; no equivale al Congreso que tramita leyes ordinarias.
La presidencia compartida resulta clave para entender aquel proceso. No fue una Constitución escrita por Navarro en solitario: reunió sectores con trayectorias e ideas distintas. En nuestra lectura, su papel debe valorarse dentro de ese trabajo colectivo y del desafío de convertir diferencias profundas en acuerdos institucionales.
Por qué 1991 sigue cerca de usted
La Constitución no vive solamente en los aniversarios. Su artículo 86 establece la tutela para pedir a los jueces protección de derechos fundamentales, con las condiciones previstas en ese mismo texto. Ese es un ejemplo concreto de cómo el diseño constitucional llega a la vida cotidiana.
También organiza controles sobre las leyes. En nuestro seguimiento de la reforma pensional y la revisión de la Corte Constitucional hemos explicado por qué votar una norma y superar el examen judicial son etapas distintas. Son discusiones actuales que se desarrollan dentro del marco constitucional, aunque sus protagonistas y controversias hayan cambiado.
Una trayectoria que merece contexto
Navarro fue además alcalde de Pasto entre 1995 y 1997 y ocupó curules en la Cámara y el Senado, según la reseña institucional citada. Pasó por responsabilidades diferentes: gobernar una ciudad, representar electores y participar en la definición de las reglas nacionales.
Nos queda una invitación: leer esa historia con respeto y espíritu crítico. Comprender cómo un país abrió espacio a la competencia política después de la desmovilización ayuda a evaluar sus acuerdos y sus deudas. Despedir a Navarro también puede ser una ocasión para conocer mejor las reglas que compartimos. 🕊️





