Las lluvias ya no solo inundan calles. También pueden causar explosiones en fábricas, incendios en plantas químicas o colapsos estructurales en instalaciones industriales. Este fenómeno tiene nombre: eventos NATECH, sigla que describe emergencias en las que un desastre natural detona una catástrofe tecnológica. Y sí, Colombia está en el radar.
Aunque aún es poco conocido fuera de los círculos técnicos, el concepto de NATECH (Natural Technological Hazards) ya preocupa a expertos en gestión del riesgo, especialmente en países con infraestructuras sensibles en zonas vulnerables, como Colombia.
“El riesgo no está solo en el evento natural, sino en su capacidad de afectar instalaciones que no siempre están preparadas para responder”, explica Carolina López Pérez, gerente técnica para Latinoamérica de SACS Group, empresa especializada en gestión del riesgo.
Cuando la naturaleza activa el botón rojo
Según datos del Consejo Colombiano de Seguridad y laboratorios como iBeta, en países como EE.UU., Europa o Japón, entre el 3% y el 7% de los incidentes industriales con materiales peligrosos tienen origen en eventos naturales. Esa cifra está creciendo con el aumento del cambio climático y fenómenos extremos.
En Colombia, más de 5.500 emergencias tecnológicas se registraron solo en el último año, desde incendios y explosiones hasta fallas estructurales. El problema se agrava cuando esas fallas coinciden con lluvias intensas, movimientos de tierra o temblores, algo cada vez más frecuente.
“El impacto de un evento NATECH puede escalar rápidamente: afecta comunidades, ecosistemas y cadenas de suministro”, advierte López Pérez.
Sectores como el químico, energético, manufacturero, transporte y agroindustrial son los más expuestos. ¿Por qué? Porque muchas de sus instalaciones fueron construidas sin prever escenarios extremos como los actuales, y se ubican en zonas con riesgo sísmico, inundaciones o inestabilidad del terreno.
El reto: pasar del papel a la prevención real
Si bien Colombia cuenta con un marco normativo robusto, liderado por la UNGRD, la implementación sigue siendo el eslabón más débil. No basta con cumplir la norma: hay que capacitar, simular, actualizar y responder con rapidez.
“La diferencia la marcan el entrenamiento, los simulacros y la capacidad real de respuesta”, agrega la vocera de SACS Group.
La empresa, con sede en Colombia, opera el único centro de entrenamiento especializado en la región y lidera programas internacionales de prevención, como su alianza con Texas A&M University o la “Escuela 59 para bomberos en español”, que en 2025 reunió a especialistas de todo el continente en Cartagena.
¿Y ahora qué?
El mensaje es claro: los eventos NATECH ya no son un escenario hipotético. Son una realidad que debe incorporarse a la planeación empresarial, la política pública y la cultura ciudadana. Porque cuando la naturaleza toca la puerta de una planta química o una estación de energía, el riesgo no se divide: se multiplica.





