El futuro de Internet: redes que «piensan solas» y se adaptan a lo que cada usuario necesita

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Nos reportamos desde Barcelona. Sí, nos fuimos hasta el Mobile World Congress, el evento más grande del planeta sobre telecomunicaciones, donde cada año se presentan las tecnologías que probablemente terminarán cambiando la forma en que usamos internet. Y entre robots, redes del futuro y carros que parecen sacados de una película de ciencia ficción, una idea empezó a repetirse en varios pabellones: el internet que viene no solo será más rápido, también será más inteligente.

Uno de los mensajes más claros lo puso sobre la mesa Huawei, que presentó su visión sobre cómo evolucionarán las telecomunicaciones en los próximos años. Según la compañía, el gran salto de la próxima década vendrá de la combinación entre inteligencia artificial y una nueva evolución de las redes móviles conocida como 5G-Advanced, una especie de versión turbo del 5G actual.

¿Traducción para quienes no viven pegados a los cables de fibra óptica? Hoy las redes simplemente transportan datos: videos, llamadas, mensajes, memes y todo lo demás. En el futuro, esas redes también podrán entender lo que está pasando y adaptarse en tiempo real. Si estás jugando en línea, viendo una transmisión en vivo o usando un servicio crítico, la red podrá priorizar ese tráfico automáticamente para que todo funcione mejor.

“Entramos en la era del internet de agentes, donde las redes no solo conectarán personas sino también miles de millones de sistemas inteligentes”, explicó Li Peng, vicepresidente sénior corporativo de la compañía durante su intervención en Barcelona.

La proyección es ambiciosa. Huawei calcula que hacia 2030 el tráfico de internet móvil podría multiplicarse por cinco, impulsado por nuevas aplicaciones basadas en inteligencia artificial. No solo hablamos de asistentes virtuales más avanzados, sino de sistemas que podrán tomar decisiones por sí solos: desde optimizar redes hasta coordinar procesos industriales completos.

En ese escenario aparece el 5G-Advanced, una evolución tecnológica que permitirá programar dinámicamente los recursos de la red según lo que cada aplicación necesite. Esto significa menos latencia (el famoso retraso de internet), mayor velocidad y, sobre todo, una red capaz de garantizar experiencias estables para cosas tan distintas como videojuegos en línea, cirugías remotas o fábricas automatizadas.

“Las redes de alta velocidad y la capacidad de cómputo serán la base de una nueva era de inteligencia artificial inclusiva”, afirmó Yang Chaobin, CEO del área ICT de Huawei. En otras palabras: la conectividad y el poder de procesamiento empezarán a funcionar como un solo sistema.

Los cambios no se quedarán solo en el celular. Según la compañía, hoy ya existen tecnologías de inteligencia artificial aplicadas a servicios de llamadas que benefician a más de 5.400 millones de usuarios en el mundo, con funciones como transcripción automática o traducción en tiempo real. En casa, los routers del futuro podrán optimizar el Wi-Fi por sí solos, detectar fallas e incluso ajustar la red automáticamente para que el streaming o los videojuegos funcionen mejor.

Pero donde el impacto puede ser mayor es en la industria. La combinación de 5G-Advanced e inteligencia artificial permitirá fábricas capaces de reconfigurar líneas de producción en minutos, responder a cambios en la demanda casi en tiempo real y anticipar fallas antes de que ocurran. Es decir, pasar de fábricas conectadas a fábricas que literalmente piensan.

Para que esto ocurra, Huawei plantea que los operadores empiecen a migrar progresivamente sus redes hacia el estándar 5G-Advanced y a integrar inteligencia artificial en la operación misma de las telecomunicaciones. El negocio también cambiaría: en lugar de vender únicamente gigabytes de datos, las compañías podrían empezar a vender experiencias digitales garantizadas, algo así como internet diseñado para cada tipo de uso.

Y aquí viene la reflexión que quedó flotando en los pasillos del congreso. Durante años pensamos que el gran salto tecnológico era simplemente tener internet más rápido. Pero lo que empieza a dibujarse ahora es otra cosa: una red que no solo transporta datos, sino que los entiende, los analiza y decide qué hacer con ellos en tiempo real.

Si eso ocurre como lo proyectan las empresas del sector, el internet del futuro se parecerá menos a una autopista por donde circulan datos y más a un sistema nervioso digital que conecta, interpreta y organiza todo lo que pasa en el mundo conectado. Y sí, probablemente también sabrá cuándo tu videollamada importante necesita más prioridad que el meme que alguien acaba de mandar por el chat.