Nos reportamos desde una conversación que ya está en marcha: comenzó el Hay Festival 2026 en Colombia, el encuentro cultural que cada año pone al país en el mapa global de las ideas, los libros, el pensamiento crítico y las conversaciones incómodas —pero necesarias—. Este año el Festival se realiza en Jericó, Medellín y Cartagena, siendo esta última la sede central y más emblemática del evento.
Para quienes no lo tienen tan claro, el Hay Festival no es solo un festival literario. Es un espacio donde se cruzan la política, el periodismo, la ciencia, la historia, el feminismo, la inteligencia artificial y la cultura pop. Cartagena vuelve a ser su corazón, con escenarios como el Teatro Adolfo Mejía, el Centro de Convenciones, claustros coloniales y espacios abiertos del centro histórico, donde la ciudad se convierte en un gran salón de conversaciones.
La edición 2026 llega cargada de nombres de peso. Entre los invitados internacionales y regionales destacan el actor y cineasta Diego Luna, el cantautor Silvio Rodríguez, el novelista histórico Santiago Posteguillo, el escritor español Javier Cercas, el autor estadounidense Hernán Díaz, la cronista argentina Leila Guerriero, el ensayista Pankaj Mishra, el periodista y novelista Omar El Akkad, la columnista Nesrine Malik y la activista y pensadora feminista Maria Galindo. A ellos se suman voces clave en debates contemporáneos como Karen Hao y Carissa Véliz, quienes pondrán sobre la mesa los dilemas éticos de la tecnología y la inteligencia artificial.
También habrá espacio para conversaciones muy locales —y muy esperadas— como el diálogo entre Daniel Samper Pizano y Enrique Santos, moderado por María Jimena Duzán, además de encuentros con autores colombianos, periodistas, artistas y líderes de opinión. En total, el Festival reúne a más de 180 participantes de más de 25 países, confirmando que no es un evento de nicho, sino una plataforma global.
Después de Cartagena, el Hay continuará su recorrido por Medellín, con actividades pensadas para públicos jóvenes y universitarios, y por Jericó, donde el Festival conserva su espíritu más íntimo y cercano, en conversaciones pequeñas que contrastan con la magnitud de la sede principal.
¿Y por qué importa que el Hay Festival esté en Colombia? Porque en tiempos de ruido, polarización y discursos simplificados, el Hay sigue apostándole a algo radical: pensar con calma, escuchar al otro y discutir ideas sin gritar. Durante estos días, Colombia no solo recibe autores y artistas; se proyecta como un país que entiende que la cultura y la conversación también son una forma de poder.





