Congreso 2026: así quedó el pulso político que deja el 8 de marzo

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Nos reportamos desde una jornada que no era una elección más. Lo que se jugaba este 8 de marzo no era solo la composición del nuevo Congreso, sino la capacidad real del próximo Legislativo para acompañar, frenar o rediseñar el rumbo político del país después de un gobierno en el que las grandes reformas sociales del presidente Gustavo Petro pasaron —o se hundieron— justamente en el Capitolio.

Con más de 41,2 millones de ciudadanos habilitados para votar y una participación cercana a 20,9 millones de personas, la elección dejó una señal clara: Colombia volvió a usar el Congreso como un gran termómetro del poder, de la oposición y de lo que viene en la presidencial. 

En el Senado, una de las noticias más visibles fue el peso de figuras ya conocidas. Entre los nombres más votados aparecen Nadia Blel, Lidio García y Jota Pe Hernández, según los reportes divulgados este domingo, en una elección que además confirmó el músculo de partidos tradicionales y la permanencia de liderazgos con maquinaria propia. También se destacó la elección de Martha Peralta en una de las curules indígenas. Al mismo tiempo, la jornada dejó “quemados” de alto perfil, entre ellos Angélica Lozano, Katherine Miranda, Jorge Enrique Robledo y María Paz Gaviria, lo que muestra que la elección no solo premió maquinarias y estructuras, sino que castigó a varias figuras con alta exposición mediática. 

En la Cámara también hubo movimientos importantes, aunque allí el mapa es más regional y fragmentado. La lectura general de la jornada apunta a un fortalecimiento de partidos tradicionales y coaliciones amplias, mientras que varias agrupaciones nuevas o minoritarias no lograron consolidar respaldo suficiente. Entre los más golpeados, según los balances preliminares, están Comunes, Verde Oxígeno, Creemos y el Frente Amplio Unitario, que no alcanzaron el nivel de votación necesario para sostener una presencia fuerte en Senado y Cámara. 

La otra gran historia del día fueron las consultas interpartidistas, que funcionaron como una especie de primera vuelta emocional de la presidencial. Allí, la gran ganadora fue Paloma Valencia, que se impuso en La Gran Consulta por Colombia con 3.236.286 votos. En la Consulta de las Soluciones, Claudia López ganó con 574.670 votos. Y en el Frente por la Vida, el vencedor fue Roy Barreras, que terminó imponiéndose en una consulta mucho más apretada que las demás. En votos de coalición, la derecha agrupada en la Gran Consulta sumó 5.857.395 votos, muy por encima de la Consulta de las Soluciones (618.705) y del Frente por la Vida (595.978), una diferencia que ya empezó a alimentar lecturas sobre quién llega con más viento a la presidencial. 

¿Y qué deja este balance? Primero, que el Congreso que viene seguirá siendo determinante para cualquier proyecto presidencial o de gobierno. Segundo, que el sistema político colombiano sigue premiando estructuras fuertes, listas competitivas y alianzas amplias. Y tercero, que las consultas no solo escogieron candidatos: también ordenaron el tablero de la presidencial y dejaron tres nombres con impulso propio hacia la primera vuelta: Paloma Valencia, Claudia López y Roy Barreras. El país votó Congreso, sí, pero en el fondo también empezó a votar Presidencia.