Internet para los lugares más olvidados del planeta: Huawei ya conectó a 170 millones de personas

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Nos reportamos desde Barcelona. En medio de robots, pantallas gigantes y redes del futuro en el Mobile World Congress, también hubo espacio para hablar de algo mucho más básico pero igual de revolucionario: llevar internet a donde nunca ha llegado.

En ese escenario, Huawei anunció que ya logró conectar a 170 millones de personas en zonas remotas de más de 80 países, superando la meta que había pactado en 2022 dentro del programa Partner2Connect, impulsado por la International Telecommunication Union.

Para entender la magnitud del tema: en muchas regiones del planeta todavía hay comunidades donde conectarse a internet significa caminar kilómetros, subir una montaña o simplemente no tener opción. La propia UIT calcula que el mundo necesitará alrededor de 2,7 billones de dólares en inversión para lograr conectividad universal antes de 2030.

En otras palabras: mientras en las ciudades discutimos si el Wi-Fi va a 200 o 500 megas, hay millones de personas que apenas están viendo internet por primera vez.

Según explicó Yang Chaobin, CEO del área ICT de Huawei, el avance no se basa solo en instalar antenas, sino en crear modelos de despliegue que funcionen en lugares donde normalmente la conectividad no es rentable.

“Las redes digitales de alta velocidad y las robustas capacidades informáticas son bases esenciales para una era de inteligencia artificial inclusiva y sostenible”, afirmó el directivo durante el congreso.

Para lograrlo, la compañía desarrolló soluciones específicas para zonas rurales, agrupadas en lo que llaman la Serie Rural, tecnologías pensadas para reducir costos de instalación y consumo energético en lugares donde la electricidad o la infraestructura son limitadas.

Una de esas soluciones se llama RuralCow, presentada a finales de 2025, y básicamente permite instalar estaciones base más compactas que requieren menos energía y menos infraestructura física. Traducido al español simple: llevar señal a lugares donde antes era demasiado caro o complicado hacerlo.

Pero el enfoque no se queda solo en conectar antenas. También incluye formación digital. A través del programa Skills on Wheels, más de 130.000 personas en 21 países han recibido capacitación en habilidades digitales básicas, desde cómo usar internet para estudiar hasta cómo aprovecharlo para emprender o trabajar.

La lógica detrás de esto es sencilla: tener internet no sirve de mucho si nadie sabe cómo usarlo para generar oportunidades.

En regiones de África, Asia y América Latina, la conectividad ya se está convirtiendo en una pieza clave para el desarrollo económico. Hoy acceder a internet significa poder estudiar en línea, abrir una tienda digital, recibir pagos electrónicos o acceder a servicios de salud remota.

Y en un mundo donde la inteligencia artificial avanza a toda velocidad, la brecha digital corre el riesgo de convertirse también en una brecha de oportunidades.

Por eso, más allá de los anuncios futuristas del congreso —redes inteligentes, internet de agentes y ciudades hiperconectadas—, este tipo de iniciativas recuerda algo esencial: la revolución digital no sirve de mucho si solo llega a las grandes ciudades.

Al final, el verdadero desafío tecnológico de esta década no es solo inventar nuevas redes, sino lograr que el internet del futuro también llegue a los lugares donde el presente todavía no ha llegado. Y ahí, más que una innovación, estamos hablando de algo mucho más poderoso: igualdad de oportunidades.