Nos reportamos desde la primera línea de la tecnología global para hablar de un concepto que parece de ciencia ficción, pero que está tomando forma ahora mismo, a una velocidad de vértigo. Demis Hassabis, director de Google DeepMind y ganador del Premio Nobel de Química en 2024, acaba de lanzar una advertencia y una analogía que nos dejó pensando.
El científico británico asegura que la humanidad está a solo unos años de crear una Inteligencia Artificial General, es decir, un sistema capaz de realizar cualquier tarea cognitiva que hace un cerebro humano. Para Hassabis, esto es mucho más que simplemente la invención del celular o de internet; y compara su escala, mejor, con la conquista del fuego o el descubrimiento de la electricidad.
La explicación técnica detrás de sus palabras es tan sencilla como poética. El experto señala que, en términos muy sencillos, lo que ha hecho la industria de la tecnología es «enseñarle a la arena a pensar». Esto se debe a que los microchips de silicio, los cerebros detrás de las computadoras y los modelos de inteligencia artificial, se fabrican a partir de este material tan común en la naturaleza. Sin embargo, este milagro de la ingeniería también trae desafíos gigantescos. Hassabis advierte que la velocidad con la que avanza el sector duplica o triplica la capacidad de los gobiernos para entenderlo, por lo que, dice, se hace necesario, incluso urgente, crear un organismo internacional de control que evalúe los modelos avanzados antes de que salgan al mercado.
“Aunque estas dinámicas competitivas impulsan un rápido progreso y aceleran las increíbles ventajas, los avances en la frontera están superando nuestra comprensión de la tecnología. Nadie en el mundo sabe con certeza qué va a pasar a partir de aquí, y ni siquiera los expertos están de acuerdo”, dijo el experto en su texto.
La urgencia del creador de AlphaFold tiene fundamentos claros. Mientras la tecnología promete acelerar el descubrimiento de medicamentos, ayudar a desarrollo de materiales y diseñar nuevas fuentes de energía limpia, también abre la puerta a riesgos complejos en seguridad informática o biológica si no se maneja bajo reglas claras. El científico insiste en que las empresas del sector no pueden autorregularse en medio de una carrera comercial tan intensa, y que la discusión sobre el futuro de estas herramientas debe incluir a filósofos, economistas y a toda la sociedad, no solo a los programadores.
El Reporte de hoy nos invita a mirar más allá de las aplicaciones divertidas que usamos en el celular para hacer tareas o editar fotos. Estamos viviendo la construcción de una herramienta que podría cambiar por completo la noción de escasez de recursos y la forma en que trabajamos. La gran pregunta que queda en el aire no es si la tecnología va a seguir evolucionando, sino si seremos capaces de poner las reglas de juego necesarias para que este nuevo fuego nos caliente, en lugar de quemarnos.





