Así es como un hogar inteligente puede pensar por usted y tomar decisiones

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Nos reportamos desde Medellín, donde Sergio Díaz —38 años, diseñador gráfico, padre primerizo y fanático de la tecnología— decidió que en 2026 no solo quería tener una casa más bonita, sino una más inteligente. Lo que no sabía era que también estaba a punto de hacerla más humana.

“Siempre había oído hablar de casas inteligentes, pero pensaba que era solo para encender luces desde el celular o poner música con la voz. Cuando conocí el concepto de affectionate intelligence de LG, sentí que por fin alguien pensaba en mí, no solo en la tecnología”, cuenta Sergio mientras nos muestra orgulloso su nueva rutina.

La transformación empezó con el robot LG CLOiD, presentado en el CES 2026. Sergio lo conoció por TikTok y le llamó la atención que, además de cocinar, lavar y doblar la ropa, aprendía de las rutinas de la familia y podía ayudar a cuidar de su hijo mientras él trabajaba en casa.

“Me cambió la vida. CLOiD sabe que a las 8 a.m. ya salimos los tres de casa, así que arranca el lavado de ropa solo. Y cuando vuelvo, ya la ha doblado”, dice entre risas. “Pero lo más loco fue cuando mi esposa se enfermó y CLOiD activó una rutina de bienestar, subió la temperatura, bajó la luz y puso música relajante”.

Sergio complementó su casa con un televisor LG OLED evo Wallpaper TV que parece flotar en la pared, sin cables. “Me gusta que se vea como una obra de arte cuando no lo usamos, y cuando está encendido, el brillo y el color son tan reales que parece una ventana a otro mundo”.

Además, la casa ahora es capaz de escucharlo y adaptarse. “Con solo decir ‘Hola, soy Sergio’, el sistema me reconoce y pone mi página de inicio en el televisor, mis playlists, mis series, hasta mis recetas favoritas”.

La cereza del pastel fue la cocina LG SIGNATURE con inteligencia artificial. Cuando le sobró pollo asado del almuerzo, el horno le sugirió cómo reutilizarlo con una receta rápida y ajustó los parámetros automáticamente. “Ni mi mamá cocina así de bien”, bromea.

“Lo que más me sorprende”, concluye Sergio, “es que la tecnología ya no me grita, me escucha. No me exige, me acompaña. Y eso, para alguien que vive a mil por hora, vale oro”.

Con su propuesta de Affectionate Intelligence, LG no solo llevó la IA al hogar: la volvió emocional, útil y cercana. Y como le pasó a Sergio, quizá no sea que las casas piensen por nosotros… sino que piensen en nosotros.