Nos reportamos desde Bogotá con una movida que podría cambiar la historia del deporte y el entretenimiento en la capital: Corficolombiana anunció su intención de adquirir Sencia, la sociedad mixta encargada de desarrollar y operar el nuevo estadio El Campín. Y si no suena tan emocionante como un gol de media cancha, créanos: lo que está en juego es mucho más que fútbol.
¿Por qué importa?
Sencia es la empresa creada por la Alcaldía de Bogotá y un socio privado para ejecutar el proyecto más ambicioso de infraestructura deportiva y cultural de la ciudad en décadas: demoler y reconstruir el estadio El Campín y convertirlo en un moderno complejo de usos múltiples. Hablamos de un espacio con capacidad para 45.000 personas, con cubierta retráctil, zonas VIP, museos, locales comerciales, restaurantes y tecnología de punta para albergar conciertos, torneos internacionales y grandes espectáculos.
Con su anuncio, Corficolombiana –el brazo de infraestructura del Grupo Aval– se posiciona como posible protagonista del negocio, en un momento en que la ciudad necesita músculo financiero y experiencia para llevar a buen término una obra que no solo transformará una zona entera de Bogotá, sino que también redefinirá el modelo de alianzas público-privadas (APP) en el país.
¿Qué se juega?
- El nuevo estadio El Campín, estimado en más de $2 billones, será uno de los principales escenarios de América Latina si se cumple con los estándares propuestos. No solo albergaría a Millonarios y Santa Fe, sino que podría convertirse en sede de Copa América, Mundial Sub-20 y megaeventos.
- Un modelo de APP de referencia, en el que la empresa privada invierte, opera y mantiene el complejo por 30 años a cambio de su explotación comercial. Esto implica conciertos, alquiler de espacios, derechos de transmisión, e incluso parqueaderos.
- La transformación urbana del sector: el proyecto incluye espacios públicos, nuevas vías, infraestructura cultural y zonas verdes, lo que haría del Campín un nuevo nodo de desarrollo económico para Chapinero y Teusaquillo.
¿Por qué Corficolombiana?
La empresa no es nueva en estos terrenos. Tiene experiencia en concesiones viales, energéticas, hoteleras y recientemente ha mostrado interés en entrar más fuerte al sector de entretenimiento. Si se concreta la adquisición de Sencia, podría tomar las riendas de un megaproyecto que requerirá experiencia en financiamiento estructurado, operación eficiente y sensibilidad frente a los intereses públicos.
En resumen: el nuevo Campín no es solo un estadio; es una apuesta por el futuro de Bogotá como ciudad moderna, conectada y culturalmente vibrante. Y Corficolombiana acaba de patear el balón para que empiece el segundo tiempo de esta historia. ¿Lo jugará bien? Estaremos reportando.





