Colombia dice adiós a Yeison Jiménez: todo lo que debe saber del homenaje en el Movistar Arena

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Nos reportamos desde Bogotá, en un momento de profundo silencio y emoción colectiva: Colombia despide hoy al cantante Yeison Jiménez, una de las voces más representativas de la música popular que llegó a llenar estadios y a unir a miles con sus canciones antes de fallecer trágicamente hace unos días. El país entero ha sentido este luto, y hoy el Movistar Arena se ha transformado en un escenario de homenaje y memoria para sus seguidores

Jiménez, de 34 años, murió el 10 de enero de 2026 en un accidente aéreo cuando la avioneta en la que viajaba desde Paipa, Boyacá, rumbo a un concierto en Antioquia se estrelló poco después del despegue. En esa tragedia perdieron la vida además cinco personas de su equipo, incluido su mánager, fotógrafo y colaboradores cercanos, generando conmoción en el mundo de la música y en toda Colombia. 

Para entender lo que representa este adiós hay que mirar la carrera de Jiménez: uno de los artistas más influyentes del género popular colombiano, con ocho álbumes y decenas de canciones que se hicieron himnos del público, y quien fue el primer artista de este estilo en llenar el Movistar Arena y el estadio El Campín en Bogotá. Su historia personal, de humildes orígenes en Manzanares, Caldas, a consagrarse en escenarios colosales, lo convirtió en ícono y referente para una generación de seguidores. 

El homenaje en el Movistar Arena, programado para el miércoles 14 de enero, se ha organizado con entrada gratuita y en dos franjas de ingreso (mediodía a la tarde y en la noche), sin venta de boletería, con el fin de que sus fans puedan acercarse a rendir tributo dentro de la capacidad del recinto. Las condiciones buscan un acto respetuoso: mayores de cierta edad acompañados, sin alcohol en el sitio y con control de aforo, en lo que se ha planteado como una despedida pública llena de música, recuerdos y agradecimientos de familiares y colegas

Lo que ha ocurrido con Yeison Jiménez importa porque su partida no es solo la de un artista, sino la de una voz que marcó una era en la música popular colombiana, un puente entre lo tradicional y lo masivo, y una historia de superación que muchos sintieron como propia. Hoy Colombia no solo lo despide, sino que reflexiona sobre el legado cultural que deja —un legado que, como suele decirse, no muere mientras sus canciones sigan sonando en cada rincón donde lo recuerdan.