Tus fotos de Instagram ahora alimentan a la inteligencia artificial de Meta (y así puedes evitarlo)

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Nos reportamos desde las pantallas de nuestros teléfonos móviles, donde una nueva actualización silenciosa está cambiando las reglas del juego sobre lo que compartimos en internet. Meta acaba de lanzar Muse Image, su nueva herramienta para crear imágenes mediante inteligencia artificial que ya funciona en Estados Unidos a través de Instagram, WhatsApp y navegadores web. El detalle que está encendiendo las alarmas en redes sociales es que este sistema tiene la capacidad de tomar las fotos de perfil y las publicaciones públicas de los usuarios para integrarlas en las creaciones de cualquier otra persona, todo sin pedir un permiso explícito previo.

La compañía de Mark Zuckerberg diseñó este modelo bajo la lógica de que cualquiera que no quiera participar debe buscar activamente la opción para salirse, en lugar de pedir permiso del usuario -como suele hacerse- antes de activar la función. Para quienes decidan que no quieren ver sus rostros convertidos en el próximo meme generado por computadoras, la solución consiste en ir al menú de configuración en la aplicación de Instagram y buscar la sección de compartir y reutilizar.

Este es el proceso, paso a paso:

  • Abre la app de Instagram y ve a tu perfil.
  • Toca las tres líneas en la esquina superior derecha y abre «Configuración y privacidad».
  • Desplázate hacia abajo hasta la sección «Compartir y reutilizar».
  • Desactiva los interruptores individuales (encontrarás varios, dependiendo de tu versión).

Otra alternativa más drástica pero efectiva es cambiar la cuenta a la opción de perfil privado, ya que la herramienta solo se alimenta de los contenidos que están expuestos de forma abierta a todo el mundo.

Es importante tener en cuenta que estos ajustes se están implementando de manera gradual, por lo que algunos usuarios tardarán unos días en ver estas opciones en sus aplicaciones. Además, los expertos en privacidad recuerdan que la medida no tiene efectos retroactivos, lo que significa que las imágenes que el sistema ya haya tomado para entrenar o generar contenido no se borrarán de los servidores.

El Reporte de hoy nos invita a mirar con más atención las letras chiquitas de las plataformas que usamos todos los días. Aunque la tecnología ofrece funciones llamativas como poner nuestra cara en un monumento histórico con solo pedirlo en un mensaje de texto, el verdadero precio se paga con la información personal que dejamos pública en la red. Proteger la identidad digital ya no depende de publicar cadenas de texto falsas en los muros declarando que no se autoriza el uso de datos, sino de entender cómo funcionan los menús de privacidad de las aplicaciones para tomar el control de nuestros propios archivos visuales.