Nos reportamos desde las canchas de barrio, las oficinas donde ya se planea cómo camuflar el televisor y los comercios que revenden camisetas con las tres rayas, porque el ambiente ya no huele a política, sino a puro y físico fútbol. Apenas el país se está medio sacudiendo el cansancio de las urnas y ya nos cae encima el tsunami de la cita orbital más grande de la historia. Con el banderazo inicial pactado para este próximo jueves 11 de junio, estamos oficialmente a solo diez días de que ruede la pelota en el Estadio Azteca de la Ciudad de México.
El Reporte de hoy le trae la hoja de ruta para que no lo agarren fuera de lugar y sepa exactamente cuándo le toca sacar la camiseta de la Selección Colombia, que regresa por lo alto tras la obligada sequía del torneo pasado. Olvídese de los grupos tradicionales de cuatro equipos; esta vez la FIFA se inventó un macroevento de 48 selecciones y 104 partidos que nos tendrá pegados a la pantalla durante casi cuarenta días. La Tricolor quedó sembrada en el Grupo K y, para fortuna de los amantes de los buenos horarios, jugará toda su primera fase en territorio norteamericano, lo que nos ahorra tener que madrugar a las tres de la mañana con un tamal en la mano.
El debut del combinado nacional será el miércoles 17 de junio frente a la siempre enigmática selección de Uzbekistán. En otras palabras, ese día el país se paraliza a partir de las nueve de la noche, una hora perfecta para el asado o la reunión de amigos en el bar de la esquina. Seis días después, concretamente el martes 23 de junio y a la misma hora nocturna, los dirigidos por Néstor Lorenzo se medirán contra la República Democrática del Congo en el Akron de Guadalajara. Traducido al lenguaje de la calle: los dos primeros exámenes de Colombia parecen accesibles sobre el papel, pero en un Mundial el que parpadea termina armando maletas antes de tiempo.
El plato fuerte de la primera ronda llegará para cerrar el grupo el sábado 27 de junio, cuando nos toque vernos las caras contra la Portugal de Cristiano Ronaldo en el Hard Rock Stadium de Miami. Ese partido, programado para las 6:30 de la tarde hora de Colombia, promete ser un termómetro real para medir si estamos para hacer historia o si la ilusión caribeña se desinfla ante el primer peso pesado de Europa. Lo interesante de este nuevo formato es que pasan los dos primeros de cada grupo y los mejores terceros, es decir, que quedar eliminados a las primeras de cambio sería un fracaso monumental que ni el hincha más pesimista perdonaría.
El análisis ligero de esta Copa del Mundo nos muestra que el torneo dejó de ser un evento puramente deportivo para convertirse en una maratón de resistencia tanto para los jugadores como para la economía del espectador medio. ¿Aguantará la productividad del país con partidos casi todos los días a media tarde? Nos queda la eterna duda de si esta Selección Colombia tiene el fútbol y la jerarquía necesarios para superar la mítica presentación de Brasil 2014, o si simplemente compraremos el álbum Panini para coleccionar la frustración en HD. La cuenta regresiva ya está en un dígito, las apuestas están abiertas y el país solo espera el pitazo inicial.





