Nos reportamos desde la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026 con una historia que no salió de una redacción, sino de una casa. Porque a veces las mejores historias no están en la agenda… están en lo que dicen los niños cuando nadie los está “corrigiendo”.
El Reporte de hoy gira alrededor de Santi dice, el libro de Javier Borda Díaz, quien después de más de 20 años en medios decidió hacer algo que suena simple pero no lo es: escuchar a su hijo y escribir exactamente lo que decía. Sin editar. Sin traducir. Sin intentar que suene “lógico”.
Y ahí empieza todo. Frases como tener “mil, doscientas, veinticinco cincuenta hambres” o buscar algo perdido “en Saturno, en Júpiter y en las universidades” no son solo ocurrencias. Son una forma distinta de ver el mundo. Una donde la lógica no limita… y la imaginación manda.
El libro —que hace parte de la división de Proyectos Especiales de Editorial Planeta— funciona como un espejo incómodo para los adultos. Porque mientras uno se ríe, también se da cuenta de algo: hace rato dejamos de escuchar así.
Aquí no hay teoría de crianza, ni consejos tipo manual. Lo que hay es algo más poderoso: evidencia real de cómo piensan los niños. Y en medio de ese ejercicio, aparecen preguntas grandes disfrazadas de frases pequeñas. Sobre la vida, sobre Dios, sobre el mundo… pero sin la necesidad de tener respuestas correctas.
El giro interesante es que el libro no intenta “explicar” a los niños. Hace lo contrario: deja en evidencia a los adultos. Esa necesidad constante de ordenar, corregir, interpretar. Como si todo tuviera que encajar en una lógica que, visto desde afuera, termina siendo más limitada que la de un niño.
El propio Borda lo dice sin rodeos: hay que darles espacio. No solo para hablar, sino para ser tomados en serio. Porque cuando eso pasa, la relación cambia. Y la forma de entender el mundo también.
El Reporte es claro: Santi dice no es solo un libro para reírse (aunque sí, uno se ríe bastante). Es una pausa. De esas que obligan a bajar el ritmo, a escuchar distinto… y a aceptar que, en muchos casos, los niños no son los que están aprendiendo. Somos nosotros. 🧒💬





