Así se vestirá, consumirá y vivirá el mundo en 2026: estas son las tendencias que marcarán el año

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Nos reportamos desde el futuro cercano — Si 2025 fue el año de las transiciones, 2026 será el de las definiciones. El nuevo año llega con un consumidor más consciente, una estética híbrida entre lo físico y lo digital, y tecnologías que ya no se sienten futuristas, sino cotidianas. Moda, consumo y tecnología convergen para delinear los hábitos de una generación que exige propósito, personalización y placer… al mismo tiempo.

En la moda, el 2026 será el año de la identidad líquida. El auge del “quiet luxury” —lujo silencioso y minimalismo sofisticado— convivirá con expresiones maximalistas y nostálgicas. Vuelven los 2000, pero más pulidos: pantalones cargo con cortes de sastrería, tejidos translúcidos con IA integrada y accesorios con storytelling. La ropa ya no solo se pone, ahora también se conecta: prendas con sensores de salud, materiales inteligentes que se adaptan al clima y códigos QR bordados que enlazan con NFTs exclusivos o trazabilidad ecológica.

En el consumo, todo apunta a una doble obsesión: el bienestar integral y el tiempo. Los productos que prometan simplificar la vida —desde cafeteras que recomiendan playlists hasta apps que predicen tu estado emocional— serán los nuevos indispensables. Marcas con propósito, empaques compostables, cadenas de producción éticas y experiencias phygital (combinación de físico y digital) no serán la excepción: serán la regla.

Además, el auge del “consumo pasivo” —compras por voz, sugerencias de IA en tiempo real, automatización del carrito de mercado— se consolidará. El usuario no busca más opciones, busca menos fricción. Por eso, el modelo de “subscription everything” (todo por suscripción) crecerá, desde la ropa interior hasta el agua purificada.

En tecnología, la inteligencia artificial generativa será la estrella… y la sombra. Las personas exigirán mayor transparencia en los algoritmos, herramientas para personalizar sus asistentes digitales y una relación más empática con la tecnología. La IA se volverá más emocional, más contextual, más invisible.

Los hogares serán centros de bienestar: refrigeradores que detectan tus niveles nutricionales, espejos que analizan tu piel, y asistentes virtuales que entienden tus silencios. Las redes sociales darán paso a “espacios privados públicos”: microcomunidades, grupos cerrados y plataformas sin algoritmos. También habrá un boom de tecnologías que inviten a desconectar: minimalismo digital, wellness tech y gadgets que limitan el tiempo de pantalla.

¿Y Colombia? El país no será espectador. Con su creciente ecosistema de emprendedores, diseñadores conscientes y startups tecnológicas, 2026 será un año de posicionamiento. La moda colombiana seguirá conquistando mercados globales, los consumidores exigirán trazabilidad y las empresas que integren IA, sostenibilidad y experiencia de usuario tendrán la ventaja.

El Reporte de hoy es claro: 2026 no será el año de las grandes revoluciones, sino de los pequeños cambios sostenidos que, juntos, redibujan cómo vivimos, compramos, vestimos y nos relacionamos con el mundo.