¿Carros más caros en 2026? El debate que enciende motores en Colombia

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Nos reportamos desde el gremio automotor, donde el proyecto de decreto que propone subir los aranceles a la importación de vehículos y motos hasta en un 40 % está levantando más humo que una chiva vieja en subida. Asopartes, el gremio del sector motriz y sus partes, lanzó una alerta sobre el impacto directo que tendría esta medida sobre el precio final de los carros y motos a gasolina y diésel, justo cuando el sector comenzaba a recuperarse tras años de contracción.

Según el gremio, el aumento del arancel a 40 % para vehículos a gasolina y 35 % para diésel y motocicletas no solo golpearía el bolsillo de los consumidores, sino que también pondría en riesgo la demanda, el empleo formal y la competitividad del sector. Actualmente, la industria automotriz y de autopartes representa más de 70.000 empleos directos, el 2,5 % del PIB industrial y dinamiza cientos de pymes dedicadas al mantenimiento, venta de repuestos y operación de talleres.

“Asopartes entiende la necesidad de avanzar hacia una movilidad más limpia y sostenible, pero esta transición debe hacerse con criterio técnico y diálogo. Subir aranceles de forma abrupta es como frenar en seco: el golpe lo siente todo el sistema”, afirmó Carlos Andrés Pineda, presidente del gremio.

La propuesta del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo busca fomentar la movilidad eléctrica. Pero desde el sector insisten en que esto no puede hacerse a costa de los empleos formales ni de la asequibilidad para los hogares colombianos. Además, advierten que encarecer los vehículos puede limitar aún más la renovación del parque automotor, que sigue envejecido y contaminante.

Por eso, Asopartes pidió abrir una mesa de diálogo técnico con los ministerios de Comercio, Hacienda y Transporte para encontrar alternativas conjuntas que sí impulsen la transición energética sin sacrificar la competitividad del sector ni golpear el bolsillo de los colombianos.

El mensaje de fondo es claro: sí a la sostenibilidad, pero con gradualidad, evidencia y concertación. Porque el motor de la transición no puede ser el encarecimiento masivo, sino la innovación con justicia social.