La Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) está demostrando que la defensa del país también puede pasar por la protección del planeta. Desde 2010, la institución inició una ambiciosa transición energética que hoy ya muestra resultados medibles: 12 unidades cuentan con sistemas solares fotovoltaicos, lo que ha permitido reducir significativamente el consumo eléctrico, las emisiones contaminantes y, de paso, el gasto público.
El proyecto, que comenzó con acciones de eficiencia energética como la instalación de iluminación LED y sistemas de aire acondicionado híbridos, dio un salto en 2018 con la entrada en operación del primer sistema solar en San Andrés. En 2020 se tomó la decisión estratégica de escalarlo a nivel nacional, con el objetivo de llevar energía solar a todas las unidades.
Gracias a una alianza con Empresas Públicas de Medellín (EPM), se han instalado sistemas solares en diferentes bases. Una de ellas ya opera al 100 % con energía solar, mientras que el resto registra ahorros que van del 20 % al 44 % del consumo convencional. Esto ha significado evitar la emisión de más de 5.162 toneladas de CO₂ al año, lo que equivale a sembrar unos 270.000 árboles durante dos décadas.
El ahorro también se siente en el bolsillo: cerca de 4.500 millones de pesos al año que ya no se gastan en electricidad convencional. Además de los beneficios ambientales y económicos, la FAC ha fortalecido su relación con los territorios, articulando este modelo con los planes locales de desarrollo y convirtiéndose en una institución pionera en sostenibilidad desde el sector Defensa.
¿Y qué sigue? Ya se encuentra en marcha un nuevo campo solar en el Grupo Aéreo del Oriente y se prevé implementar proyectos similares en unidades de Bogotá. Todo esto sin perder de vista la misión: proteger el territorio colombiano.





