Colombia después del terremoto: 273 muertos, miles de heridos y una carrera contra el tiempo

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Tres días después del terremoto de magnitud 7,4 que golpeó el occidente del país, Colombia sigue buscando sobrevivientes entre los escombros. El balance más reciente habla de 273 personas fallecidas, 3.824 heridas y cientos de desaparecidos. Cali, Pereira, Chocó y buena parte del Eje Cafetero están entre las zonas más golpeadas.

Hay momentos en los que las cifras sirven para entender una noticia. Y hay otros en los que las cifras simplemente no alcanzan.

Nos reportamos desde una Colombia que este jueves 13 de agosto sigue intentando dimensionar lo ocurrido a las 7:34 de la mañana del lunes 10 de agosto, cuando un terremoto de magnitud 7,4 sacudió buena parte del país y convirtió en segundos una mañana cualquiera en una de las mayores emergencias de las últimas décadas.

Tres días después, las cifras continúan aumentando.

El balance más reciente disponible este jueves eleva a 273 el número de personas fallecidas y a 3.824 las heridas. Los reportes más recientes sitúan además en alrededor de 370 las personas que continúan desaparecidas y en más de 40.000 las familias afectadas. (EFE Noticias)

Son números provisionales.

Y probablemente seguirán cambiando.

Porque mientras usted lee esta nota todavía hay bomberos, soldados, policías, organismos de socorro y voluntarios buscando personas debajo de estructuras colapsadas.

El terremoto que despertó al país

El movimiento ocurrió el lunes 10 de agosto y tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó, muy cerca de los límites con Risaralda y Valle del Cauca.

El Servicio Geológico Colombiano estableció una magnitud de 7,4, suficiente para que el terremoto fuera sentido con enorme intensidad en el occidente y centro del país. Cali, Pereira, Armenia, Manizales y Quibdó estuvieron entre las ciudades más afectadas. El movimiento también se sintió en Bogotá y otras regiones de Colombia. (Reuters)

Inicialmente las autoridades reportaron nueve departamentos afectados. Pero a medida que comenzaron a llegar noticias desde municipios y zonas rurales, quedó claro que la dimensión de la emergencia era mucho mayor. (Caracol Radio)

Cali se convirtió en uno de los rostros más dramáticos de la tragedia.

Los últimos reportes hablan de al menos 96 personas fallecidas en la ciudad y más de 150 desaparecidas, mientras decenas de familias permanecen en refugios improvisados y las autoridades continúan evaluando viviendas y edificaciones afectadas. (El País)

Pereira también sufrió un impacto particularmente fuerte. En los primeros balances llegó a concentrar buena parte de las víctimas mortales y las autoridades de Risaralda han informado afectaciones en los 14 municipios del departamento. (Caracol Radio)

En Quibdó se reportan al menos 13 fallecidos, pero el problema va mucho más allá de esa cifra: viviendas destruidas o seriamente afectadas, familias durmiendo fuera de sus casas y un sistema hospitalario sometido a una enorme presión. (El País)

Y la tierra no ha terminado de moverse

Una de las cosas que más angustia produce después de un terremoto son las réplicas.

Y Colombia las está sintiendo.

Este jueves se registró un nuevo sismo de magnitud 4,2, sentido en ciudades como Pereira y Manizales. Otros movimientos durante la jornada llevaron incluso a realizar evacuaciones preventivas de algunas edificaciones en Cali y Manizales. (infobae)

El Servicio Geológico Colombiano continúa monitoreando permanentemente la actividad sísmica del país. (SGC)

Una réplica no significa necesariamente que vaya a producirse un terremoto mayor. Después de un evento de esta magnitud es normal que continúe la actividad sísmica mientras la corteza terrestre se reajusta.

El problema es otro.

Una estructura que resistió el terremoto principal pero quedó debilitada puede no responder de la misma manera ante un nuevo movimiento. Por eso las autoridades han insistido en evitar ingresar a edificaciones que presenten daños hasta que sean evaluadas.

La carrera de las 72 horas

Hay otra razón por la cual este jueves es especialmente importante.

Han transcurrido aproximadamente 72 horas desde el terremoto.

En búsqueda y rescate, cada hora que pasa reduce las probabilidades de encontrar personas con vida, aunque la historia demuestra que existen sobrevivientes rescatados incluso varios días después de una tragedia.

Por eso las labores no se detienen.

Equipos colombianos trabajan junto con apoyo internacional mientras continúan llegando suministros, personal especializado y ayuda humanitaria. (El País)

Detrás de cada cifra de desaparecidos hay además una familia esperando una llamada.

Y detrás de cada edificio marcado como inseguro hay otra familia preguntándose dónde va a dormir esta noche.

El primer gran desafío del nuevo Gobierno llegó tres días después de posesionarse

El terremoto tuvo además una coincidencia política difícil de imaginar.

El presidente Abelardo De La Espriella se había posesionado apenas tres días antes, el 7 de agosto.

Su primera gran crisis como jefe de Estado no fue política ni económica.

Fue una emergencia nacional.

El Gobierno declaró inicialmente el desastre nacional y posteriormente anunció la emergencia económica para disponer de herramientas extraordinarias que permitan financiar la atención y reconstrucción de las zonas afectadas. También anunció la creación de un fondo especial para canalizar recursos nacionales e internacionales. (El País)

La emergencia económica permitirá al Ejecutivo expedir decretos con fuerza de ley relacionados directamente con la crisis, aunque esas decisiones estarán sometidas posteriormente al control de la Corte Constitucional.

El desafío que viene es gigantesco.

Primero hay que rescatar.

Después atender.

Luego reconstruir.

Y finalmente habrá una discusión inevitable sobre algo que los terremotos siempre terminan recordándonos: qué tan preparadas están nuestras ciudades, nuestras edificaciones y nuestras instituciones para enfrentar una tragedia de esta magnitud.

Porque Colombia es un país sísmicamente activo. Los terremotos no se pueden impedir ni predecir con precisión.

Lo que sí puede decidir un país es qué tan preparado está cuando llegue el siguiente.

Por ahora, sin embargo, esa discusión puede esperar.

Nos reportamos desde una Colombia que todavía cuenta muertos, busca desaparecidos y remueve escombros. A tres días del terremoto, hay 273 familias que ya recibieron la peor noticia posible y cientos que todavía esperan que, debajo de algún pedazo de concreto, aparezca la mejor. 🕯️