Columnista | Tu pyme no es un blanco pequeño: la identidad digital como escudo estratégico

Temas relacionados:

Por: Simbad Ceballos, CEO de OlimpIA

Durante años, muchas pequeñas y medianas empresas en Colombia han operado bajo una falsa sensación de “invisibilidad digital”, considerando que los ciberdelincuentes solo apuntan a grandes bancos, multinacionales o plataformas globales. La realidad es otra, las pymes son hoy uno de los objetivos preferidos del fraude digital, no porque sean más valiosas, sino porque suelen tener menos controles de seguridad.

El fraude por suplantación digital en Colombia continúa creciendo en sofisticación, ya no hablamos únicamente de correos maliciosos o accesos indebidos a cuentas; los atacantes replican rostros con inteligencia artificial, simulan identidades en tiempo real y automatizan intentos de acceso masivo. El problema dejó de ser técnico; es estructural.

El debate no gira en torno a si la contraseña es fuerte o débil. El verdadero punto está en si estamos utilizando tecnologías de identidad digital capaces de validar, con estándares robustos y confiables, donde la persona que interactúa con el sistema es realmente quien dice ser.

A diferencia de los mecanismos tradicionales de validación de identidad, la biometría moderna impulsada con inteligencia artificial ya no se limita a comparar una imagen con otra, pues ahora analiza micro expresiones, patrones tridimensionales, profundidad, textura y comportamientos dinámicos de las personas. Es capaz de identificar intentos de suplantación que el ojo humano quizás no detecte.

Para una pyme, esto no es un lujo tecnológico, es supervivencia operativa. Las pequeñas y medianas empresas manejan datos financieros, historiales de usuarios, información contractual, propiedad intelectual y credenciales de acceso a terceros. Una suplantación exitosa no solo genera pérdidas económicas; puede destruir la confianza construida durante años.

Además, la digitalización acelerada ha eliminado la barrera geográfica. Hoy, cualquier empresa sin importar su tamaño puede ser atacada desde cualquier parte del mundo en cuestión de segundos. No existe el “perfil bajo” en la internet.

Teniendo en cuenta lo mencionado, la verdadera transformación que deben asumir las pymes colombianas no es tecnológica, sino conceptual: pasar de proteger accesos a proteger identidades. Eso implica adoptar esquemas de autenticación que validen presencia real, que detecten patrones anómalos y que funcionen sin fricción para el usuario legítimo. La seguridad que incomoda al cliente termina siendo descartada; la seguridad inteligente se integra sin que se note.

He insistido durante años que Colombia necesita una identidad digital robusta, interoperable y descentralizada. Las grandes compañías ya avanzan en esa dirección; por eso, las pymes no pueden quedarse atrás. No se trata de competir con los gigantes, sino de no convertirse en el eslabón más débil de la cadena.

Quien hoy subestima la exposición digital, mañana puede enfrentar una crisis reputacional, sanciones regulatorias o la pérdida de sus clientes. La buena noticia es que la tecnología ya existe, lo que falta es estrategia y decisión para permear a las compañías.