Therians: la identidad animal que gana espacio en redes y ya tiene eco en Colombia

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Nos reportamos desde una conversación que empezó en foros digitales y hoy salta a parques, colegios y redes sociales: la llegada de los llamados therians. Se trata de personas que se identifican, de manera simbólica o espiritual, con un animal no humano. No dicen que “son” biológicamente un animal, sino que sienten una conexión profunda con uno en particular, lo que puede expresarse en estética, comportamientos o prácticas como el quadrobics —correr o moverse en cuatro extremidades— que se ha vuelto viral en TikTok.

El fenómeno no es nuevo. Las primeras comunidades therian surgieron en foros de internet en los años noventa, vinculadas a subculturas digitales que exploraban identidades alternativas. Con el tiempo, la conversación migró a Tumblr, Reddit y luego a TikTok e Instagram, donde el algoritmo amplificó el contenido. Estudios en psicología y cultura digital han descrito el fenómeno como una forma de construcción identitaria propia de entornos en línea, especialmente en adolescentes que buscan pertenencia y autoexpresión. No está catalogado como un trastorno en manuales clínicos; más bien, se analiza desde perspectivas de identidad, comunidad y cultura juvenil.

La tecnología ha sido clave. Las redes sociales no solo visibilizan el fenómeno, sino que lo conectan globalmente. Hashtags relacionados con therians y quadrobics acumulan millones de visualizaciones. En Colombia, el tema comenzó a mencionarse en comunidades digitales juveniles y algunos colegios han reportado casos de estudiantes que adoptan estas prácticas o estéticas, principalmente inspirados por contenidos virales. No se trata de un movimiento masivo, pero sí de una tendencia que ya tiene presencia local.

El Reporte de hoy muestra cómo internet sigue moldeando nuevas formas de identidad. Los therians no son una moda aislada, sino un ejemplo de cómo la tecnología permite que subculturas antes marginales encuentren comunidad, lenguaje y visibilidad. El debate en Colombia apenas comienza: entre quienes lo ven como una expresión creativa y quienes lo cuestionan, lo cierto es que la conversación ya salió de la pantalla y empezó a caminar —a veces en cuatro patas— por el mundo real.