Nos reportamos desde el pulso financiero global, donde Mapfre decidió no jugar a la defensiva y, por el contrario, elevar su ambición para el cierre de su Plan Estratégico 2024-2026. El Reporte de hoy tiene tres claves: resultados históricos, mayor exigencia financiera y una aceleración clara en transformación digital.
La compañía cerró 2025 con cifras que marcan un antes y un después: por primera vez superó los 1.000 millones de euros de beneficio neto y los 2.400 millones de beneficio bruto. Ese desempeño se tradujo en el mayor dividendo de su historia: 0,18 euros por acción, lo que implica repartir 554 millones de euros entre más de 150.000 accionistas. Una señal clara de confianza en su capacidad de generar caja y sostener su crecimiento.
Pero lo más interesante no está solo en los resultados, sino en lo que viene. Mapfre elevó sus objetivos para 2026: ahora espera un ROE superior al 13% y un ratio combinado entre el 93% y el 94%, subiendo la vara frente a sus propias metas. Eso sí, con una advertencia: la inflación, los tipos de interés y el contexto global —marcado por tensiones como el conflicto en Oriente Medio— seguirán condicionando el ritmo de la economía.
En paralelo, la compañía está moviendo fichas en su transformación. Lanzó una nueva marca global para proyectarse como una empresa más ágil, tecnológica y cercana, y aceleró el despliegue de sus plataformas REEF y ATENEA, dos apuestas clave para fortalecer su arquitectura de datos y capacidades digitales. Solo en 2025, su Centro de Inteligencia Artificial desarrolló más de 150 casos de uso, una tercera parte con IA generativa, mientras su negocio digital creció un 14,6%.
El movimiento no es solo tecnológico. Mapfre también está reforzando su posicionamiento en planificación financiera, apostándole a un modelo basado en tres pilares: protección, previsión y patrimonio. En Iberia, el negocio de ahorro e inversión alcanzó los 3.200 millones de euros en 2025, consolidando una oferta que busca acompañar al cliente durante todo su ciclo financiero.
En sostenibilidad, el grupo también pisa el acelerador. Cumplió el 100% de los compromisos de su plan, redujo un 24% su huella de carbono operativa y logró que el 93% de sus inversiones cumplan criterios ESG. Además, impulsa inclusión financiera con su modelo de microseguros, ya activo en países como Brasil y Colombia.
La lectura es clara: Mapfre no solo quiere cerrar bien su plan estratégico, quiere hacerlo elevando el estándar. En un entorno global incierto, la compañía apuesta por combinar disciplina financiera, tecnología y sostenibilidad. Porque en este momento del mercado, crecer ya no es suficiente… hay que hacerlo con resiliencia, datos y visión de largo plazo.





