Nos reportamos desde la cuenta del próximo viaje: cuánto pagaría usted, quién respondería ante un accidente y bajo qué reglas trabajaría el conductor. El proyecto «Por Allá Sí Voy» plantea regular el transporte intermediado por aplicaciones y modernizar los taxis en Colombia. Antes de pedir el carro, una precisión: estamos explicando una propuesta radicada en el Congreso, no una autorización nueva que ya esté vigente.
Qué proyecto está sobre la mesa
La ficha oficial de la Cámara identifica la iniciativa como 430 de 2026 Cámara, radicada el 13 de octubre. Entre sus autores figuran Mauricio Toro, Daniel Briceño, Catherine Juvinao y la senadora María Lucía Villalba, además de otros congresistas. Al consultar la ficha para esta nota, no encontramos un texto aprobado que reemplace el articulado radicado.
El documento oficial propone un registro dentro del Registro Único Nacional de Tránsito, RUNT, para plataformas, conductores y vehículos. Su sigla sería RUNSTIP. Sí, otra sigla para el diccionario del transporte; lo relevante es que pretende identificar una actividad que hoy genera conflictos regulatorios.
Usuarios y carros particulares
La propuesta permitiría vehículos particulares sin cambiar a placas de servicio público, sujetos al registro y a requisitos técnicos, operativos y de seguridad. Para el pasajero contempla información previa del precio y sus componentes, identificación del conductor y herramientas de asistencia. Si cambia el recorrido o su duración, el valor cotizado podría variar: información previa no significa tarifa congelada.
También plantea seguros de responsabilidad civil a cargo de las plataformas, complementarios al Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito, SOAT, desde la aceptación hasta la terminación del viaje. Para quienes conducen, incluye explicación de variables de asignación y precios, y posibilidad de revisión humana frente a desactivaciones definitivas. Cuando exista relación independiente, las plataformas verificarían aportes a seguridad social.
Lo que toca el bolsillo de los taxistas
El artículo 17 propone actualizar la reglamentación del taxi: tarifas dinámicas cuando se utilicen plataformas y un desmonte gradual de reglas que permiten negociar permisos o derechos de reposición. No significa que mañana desaparezcan los llamados cupos, ni fija aquí una indemnización automática para sus propietarios.
El artículo 18 plantea una contribución de las plataformas del 1,5 % sobre el ingreso neto por viaje. El texto prohíbe descontarla de la participación del conductor. No es correcto presentarla como un recargo aprobado del 1,5 % sobre toda la factura del pasajero.
Beneficios posibles y preguntas difíciles
En nuestro análisis, reglas identificables y coberturas exigibles podrían mejorar la protección y reducir incertidumbre. Pero el resultado dependería de cómo se vigilen: un seguro anunciado necesita condiciones claras para reclamar y un canal de atención necesita capacidad de responder.
Del otro lado están los costos de cumplimiento, la transición de quienes invirtieron en el esquema del taxi y la capacidad de supervisar decisiones algorítmicas. Son asuntos por resolver, no pruebas de que necesariamente subirán o bajarán las tarifas. La competencia puede ampliar opciones; no garantiza por sí sola viajes baratos a toda hora.
Como en otros debates sobre simplificación de trámites que hemos explicado, conviene mirar el articulado y no solo el eslogan. La ficha de un proyecto tampoco reemplaza su trámite legislativo.
Fuentes: Cámara de Representantes, ficha y articulado radicado, consulta 18 de octubre de 2026. Foto de archivo: taxis en Bogotá, octubre de 2010, TransportObserver, Wikimedia Commons, CC BY 3.0.
La pregunta útil no es quién gana una pelea entre aplicaciones y taxis, sino qué reglas protegen mejor su viaje y el trabajo de quien lo lleva. Antes de celebrar o rechazar el cambio, revisemos qué propone y qué todavía debe discutir el Congreso. 🚕





