Más de 26.000 estudiantes regresan a clases con Fe y Alegría en 2026

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Nos reportamos desde el regreso a clases en Colombia, un momento que cada año combina esperanza y preocupación. Mientras el país registra cerca de 10 millones de estudiantes matriculados en educación preescolar, básica y media, según cifras oficiales, la permanencia escolar sigue siendo uno de los mayores retos. En ese contexto, Fe y Alegría inicia el calendario 2026 con 26.417 estudiantes en sus distintas modalidades, reafirmando su presencia en territorios donde la escuela no es solo aula, sino refugio y futuro.

La organización operará 20 instituciones educativas en educación formal. La región Bogotá-Tolima concentra la mayor matrícula con 8.691 estudiantes en siete colegios, seguida por el Caribe con 8.108 alumnos en ocho planteles. En la región Oriente, cuatro colegios atenderán a 2.960 estudiantes, mientras que en el Pacífico un plantel recibirá a 317 alumnos. Más allá de los números, el mensaje es claro: mantener abiertas las puertas en zonas vulnerables es, en sí mismo, una estrategia de protección social.

Uno de los pilares del 2026 será la atención integral a la primera infancia. Fe y Alegría operará 26 Centros de Primera Infancia: Antioquia lidera con 11 sedes y 1.748 niños, Oriente contará con cinco centros para 1.300 menores, Bogotá-Tolima tendrá cuatro con 708 beneficiarios, el Caribe tres con 685 niños y el Pacífico tres con 400 pequeños. La apuesta es empezar desde los primeros años para cerrar brechas antes de que se profundicen.

El calendario también trae un hito institucional: la administración de la Escuela Normal Superior Antonia Santos, en Puente Nacional (Santander), donde 1.153 estudiantes se suman a la red educativa del movimiento. El paso no es menor, porque implica participar directamente en la formación de futuros docentes, un frente estratégico para la calidad educativa del país. “Acompañar a quienes educarán a las próximas generaciones es una responsabilidad que asumimos con esperanza y sentido de país”, afirmó el padre Juan Manuel Montoya Parra, S.J., director nacional.

¿Por qué importa este inicio de clases? Porque en contextos donde el abandono escolar sigue siendo una amenaza real, sostener la presencia educativa es una forma concreta de equidad. Con proyectos pedagógicos innovadores, acompañamiento psicosocial y alianzas para garantizar permanencia, Fe y Alegría inicia 2026 reafirmando que la educación no es solo un calendario académico, sino una apuesta colectiva por la inclusión y la transformación social. En miles de hogares, el regreso a clases vuelve a ser sinónimo de oportunidad.