Nos reportamos desde la pelea por el internet de India, donde Elon Musk y Mukesh Ambani protagonizan un cruce que mezcla satélites, negocios y bastante sarcasmo. Musk quiere poner a funcionar Starlink en ese mercado y señala al dueño del grupo Reliance como un obstáculo. Eso sí: antes de comprarle a cualquiera su versión, pongamos los hechos sobre la mesa. Aquí no basta con tener cohetes; también hacen falta permisos.
¿Por qué están discutiendo?
Si usted se pregunta quién es Ambani, hablamos del presidente de Reliance Industries, el grupo detrás de Jio, uno de los grandes operadores de telecomunicaciones de India. En la otra esquina está Musk, cuya empresa SpaceX opera Starlink. El negocio que los reúne —y ahora los enfrenta— es conectar a más personas a internet.
En un mensaje del 9 de octubre en X, recogido por The Indian Express, Musk llamó a su rival “primer ministro Ambani”. No estaba anunciando un cambio de Gobierno: estaba insinuando, con ironía, que el empresario tiene demasiada influencia sobre las decisiones que afectan la entrada de Starlink.
Musk sostiene que su servicio ayudaría a comunidades sin conexión, a estudiantes y a pequeños negocios. También destaca su utilidad durante emergencias. Pero ojo: una cosa son esos argumentos y otra demostrar que Ambani está frenando a la compañía. Reuters reportó que Musk no presentó pruebas contra él y que Jio no respondió a su solicitud de comentarios.
Los satélites están listos para la discusión; los permisos, no
Para entender el enredo, aclaremos cómo funciona Starlink: utiliza una red de satélites en órbita terrestre baja para llevar banda ancha a sus usuarios. En términos sencillos, la conexión no depende únicamente de tender una red terrestre hasta cada lugar. Eso abre posibilidades para zonas remotas, aunque no significa que instalar el servicio sea gratis ni que pueda operar sin autorización.
¿Entonces qué falta? El Ministerio de Comunicaciones de India explicó el 8 de octubre que tres operadores satelitales ya recibieron licencias, pero siguen bajo evaluaciones de seguridad. Una vez superen esa etapa, podrán solicitar la asignación de espectro: las frecuencias que necesitan para prestar el servicio.
Según las autoridades, los tres están en una fase regulatoria similar y los controles buscan proteger a los usuarios y sus datos. El Gobierno rechaza que exista un trato discriminatorio. Traduzcámoslo: tener una licencia no equivale a tener todos los semáforos en verde para comenzar a vender conexiones.
Y aquí viene el giro de la historia
No estamos ante dos empresas que nunca se hayan dado la mano. El 12 de marzo de 2025, Jio anunció un acuerdo con SpaceX para ofrecer Starlink en India, sujeto a las autorizaciones correspondientes.
El plan incluía vender equipos en tiendas y canales digitales, además de apoyar la instalación y activación. Jio lo presentó como un complemento para llegar a lugares difíciles de conectar. Sí: los protagonistas de la pelea también habían anunciado una alianza. En los negocios tecnológicos, competir y colaborar pueden aparecer en el mismo contrato.
Fotografía de referencia: antena de Starlink en Ucrania, tomada en 2022. Autor: Odapresste, vía Wikimedia Commons. Licencia CC BY-SA 4.0. No corresponde a una instalación en India.
El reporte de hoy nos deja una lección: detrás de los dardos entre multimillonarios, lo que importa es si más personas podrán conectarse, a qué precio y con qué garantías. No confundamos una acusación viral con un hecho probado, ni una promesa de internet con un servicio disponible. Los usuarios necesitan conexiones que funcionen, no solamente empresarios con buena señal en X. 📡





