Desde Panamá: crónica del Foro CAF, el gran encuentro que puso a A. Latina a pensar en grande

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Nos reportamos desde Ciudad de Panamá, donde el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, organizado por CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, fue mucho más que un par de discursos protocolarios: fue una conversación urgente y a toda máquina sobre el futuro de la región. Durante dos días, Panamá se transformó en el epicentro de ideas, acuerdos y miradas cruzadas entre líderes políticos, economistas, empresarios y actores de la sociedad civil. 

La primera impresión al llegar al Centro de Convenciones de Panamá era la de una ciudad tomada por un collage de idiomas, banderas y rostros serios pero expectantes. El Foro reunió más de 6.500 líderes de 70 países, con la presencia de siete jefes de Estado y un presidente electo, más de 30 delegaciones oficiales, 400 reuniones bilaterales, y decenas de paneles que abarcaron desde integración regional hasta transformación digital y sostenibilidad. 

Fue notable ver cómo, en la apertura, mandatarios como Gustavo Petro de Colombia, Luiz Inácio Lula da Silva, Daniel Noboa y sus pares de Bolivia, Guatemala y Jamaica coincidieron en un mensaje que rompió barreras ideológicas: la región necesita actuar unida, con pragmatismo y base en la cooperación multilateral, para dejar de ser “continente de oportunidades perdidas” y convertirse en un actor relevante del escenario global

Un punto llamativo fue la insistencia en que Latinoamérica y el Caribe deben tomarse en serio la idea del diálogo entre civilizaciones como base para la paz y el desarrollo, algo que Petro enfatizó con fuerza al abrir el foro, destacando la hermandad humana como eje para la libertad y la defensa de la vida.  Pero más allá de las palabras inspiradoras, el Foro CAF fue también un espacio de gestión concreta: no solo se discutió, sino que se programaron más de 400 encuentros bilaterales y se habilitó una app de networking que permitió agendar más de 1.100 reuniones adicionales, generando oportunidades reales de cooperación e inversión. 

Los temas que dominaron la agenda no fueron triviales: integración económica, infraestructura, energías limpias, transformación digital, inclusión social, inversión sostenible y competitividad fueron el corazón de los paneles. Se habló de cómo la región puede posicionarse en la nueva era digital, cómo potenciar mercados internos sin perder su voz en el comercio global y qué estrategias educativas y productivas se requieren para competir en el siglo XXI. 

De lo que se habló en los pasillos también quedó un dato claro: América Latina quiere pasar de la queja a la acción. Los jefes de Estado coincidieron en que el unilateralismo y la fragmentación geopolítica son realidades que no ayudan y que, sin embargo, solo desde un foro como este —con diversidad de visiones y un piso común de respeto— se puede construir una agenda compartida. 

Y por qué esto importa: el Foro CAF no fue un evento más en el calendario mundial, sino una señal fuerte de que la región quiere pensar en conjunto, articular propuestas y construir acuerdos que no se queden entre discursos y papel. En tiempos de incertidumbre global, tener un espacio así —donde se reúnen actores públicos, privados y sociedad civil de más de 70 países— no es menor. Lo vivido en Panamá puede ser el punto de partida para que América Latina y el Caribe no solo sean espectadores de los grandes cambios globales, sino protagonistas activos de su propio destino.